Semillas nativas como base de la Soberanía Alimentaria del país

Entrevista a Alicia Amarilla Leiva, Secretaria de Relaciones de la Coordinadora Nacional de Mujeres Trabajadoras Rurales e Indígenas Conamuri

Por primera vez bajo el lema ¡Heñói jey Paraguay! Nuestra semilla, nuestra soberanía, 1200 agricultores/as campesinos/as e indígenas de todo el país expusieron una variedad de semillas nativas y criollas, cuyo objetivo fue destacar el potencial de los sectores productivos iniciando el proceso de recuperación de la soberanía alimentaria.

El lanzamiento se realizó el 30 de mayo en el predio del Ex seminario Metropolitano y culminó el 1 de junio, encabezada por la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC) y la Vía Campesina Sudamérica, con el apoyo del Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal y de Semillas (Senave).

Durante la muestra la Conamuri marcó presencia y al respecto la Secretaria de Relaciones de la organización, Alicia Amarilla, resaltó que este espacio fue fundamental para el reconocimiento de nuestras semillas nativas y criollas, su recuperación y multiplicación apuntando a la soberanía alimentaria. Actualmente el monopolio de las corporaciones multinacionales va aumentando con el fin de lucrar a costa de las necesidades de los sectores más desprotegidos.

¿Cómo surge la iniciativa de realizar esta feria de semillas junto con el Senave?

Nuestra mayor preocupación como organización es que la ciudadanía no sabe de las amenazas que hay sobre nuestras semillas. Estamos en una guerra por las semillas, una lucha política del sector campesino e indígena. Por eso, desde el año pasado dentro de los trabajos que se desarrollaron con el Senave, en los talleres que se hicieron en los Departamentos, surgió esta idea. Además, vimos que la presentación del proyecto de Ley de modificación del artículo 135 es un hecho muy grave. Al final, las empresas, mientras que la gente le presta atención a otras cosas, los medios nos muestran otras cosas, ellos se van adueñando de lo nuestro, patentando nuestras semillas. Esto es muy grave porque ya están tocando nuestros alimentos. Por eso, creemos que con esta actividad Heñói jey Paraguay vuelve a crecer, a brotar esta idea, la gente vuelve a comprender lo que ocurre con nuestras vidas, con nuestras comidas, con nuestras semillas.

La semilla tiene un gran significado, alrededor de ella, hay toda una cultura. Cada pueblo, para cada región tiene su saber. Por ejemplo el maíz no falta en las bodas, en los bautismos, en las fiestas de 15 años, donde hay toda una fiesta en torno al preparado de la sopa, del chipa guazú, del rora, que incluye el trabajo de las mujeres, de los niños y de los hombres, es toda una cultura y de todo esto se van adueñando las grandes empresas. Vemos que un pueblo que pierde sus alimentos, un pueblo que ni siquiera sabe lo que está comiendo se convierte en un pueblo esclavo, porque va a depender de una empresa para alimentarse; va depender de las grandes cadenas de supermercados que cada día se adueñan más de lo nuestro, vendiéndonos de nuevo, muchas veces a precios bajos, pero ya no sabemos lo que estamos comiendo. Se hacen las canastas básicas a precios bajos como parte de la seguridad alimentaria, pero no se sabe cuál es el contenido de lo que se consume. Por eso hablamos de la soberanía alimentaria, la gente debe conocer desde el proceso de producción hasta el consumo, qué es lo que está consumiendo, para poder sentirse soberano en cuanto a la alimentación.

En cuanto a la patentización que mencionaste, ¿Por qué no están de acuerdo con el registro de las semillas?

El artículo 135 habla del registro de todas las semillas. No estamos de acuerdo porque vemos que es un peligro demasiado grande a través del convenio de la Unión Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales (UPOV), firmado por diferentes países, de la cual Paraguay es miembro desde el ’97. Nosotros vemos que todo el registro de semillas que se está haciendo ahora corre peligro porque no vemos ninguna garantía de que esa semilla registrada va quedar para el Estado. Según la explicación de las instituciones es que la única forma de proteger tus semillas es el registro, porque de esa manera se puede denunciar si se las contamina con transgénicos, por ejemplo la Monsanto. Por un lado puede estar bien, pero por otro lado, históricamente para nosotros no hay garantía y no hay registro más que el propio productor o productora. Cada productor o productora sabe lo que produce y lo registra, es la garantía, de manera a conservar nuestras semillas nativas. En esta discusión estamos en Conamuri y vemos una gran amenaza, donde van a avanzando las semillas de maíz y la soja transgénicos.

¿Cómo van a hacer el control real de que esta semillas no sean transgénicas, cuál va ser el proceso?

En las discusiones, ellos hablan de la territorialización; un territorio de semillas transgénicas, otro territorio de semillas agroecológicas, que no sabemos si eso va funcionar, porque va llevar un tiempo hacer estos territorios, por ejemplo Itapúa como territorio transgénico.

¿Cómo se va saber cuál es natural y cuál transgénico?

Y supuestamente el registro de todas estas semillas va pasar por un proceso. Pero ¿qué va pasar de estos departamentos que tienen sus semillas nativas y criollas? Van a desaparecer, y va a quedar un territorio transgénico, cosa que no funciona. La lógica dice que no funciona y no creo que funcione.

Hay una política económica con visión económica muy fuerte. El tema de los biocombustibles, por ejemplo, que nosotros le llamamos agrocombustible porque es un agronegocio muy grande, el crecimiento de los sojales, maizales y girasoles, que es lo que más hay, y van crecer aún más. Y ese es uno de sus objetivos, y no les interesa si están dañando las semillas nativas o criollas, quien muere, lo único que les importa es el lucro que van a conseguir.

El maíz es un tema fundamental porque no creo que en Paraguay haya gente que no coma el maíz de alguna forma. Acá en la ciudad se come el vori vori, el chipa guazú, todos los consumimos eso. Sin embargo, hay una amenaza, porque con las semillas transgénicas se van a perder nuestra variedad de semillas de maíz. La soja al menos no consumimos, no tiene el polen que vuela y cae a tu chacra en el maíz o el poroto. Sin embargo, el maíz sí. El maíz tupi y el maíz morotĩ no podemos plantar juntos porque se cruzan, mezclan y salen mal, tienen estar alejados uno de otro. Y con el maíz transgénico va ocurrir eso, va a contaminar a nuestro maíz criollo y nativo, degenerándolos hasta que se pierden, como ya ocurrió en México y otros países. Sabemos que la semilla transgénica no fue creada para el consumo humano, es para agrocombustibles, para otras cosas. Nuestro maíz está en peligro, porque corre el gran riesgo de perder todo y eso es grave porque por ejemplo para los indígenas es sagrado, tiene que ver con la cuestión cultural misma.

¿Y ustedes tienen una propuesta, como Conamuri?

Desde Conamuri trabajamos en la campaña Rescate de semillas nativas y criollas y venimos trabajando en un proyecto de ley de defensa de semillas nativas y criollas. En el 2010 presentamos un proyecto de Ley de protección del maíz local, porque vemos que la amenaza más grande y más cercana es para el maíz, porque vimos que un proyecto para todas las semillas es demasiado grande y entonces presentamos el proyecto de ley de maís y está en el parlamento parado desde entonces. Se trató en 5 comisiones, y en todas las comisiones, y ahora está en la comisión de Reforma Agraria. Estuve en la última vez que se discutió, y es increíble la actitud de los parlamentarios, diciendo que “es un proyecto que no tiene sentido, si ustedes los campesinos ya no tienen ni semillas, la mayoría ya no comen maíz, para qué quieren una ley de las semillas? En lugar de apostar al desarrollo de nuestro país”. Jaegli me dijo que tenemos un pensamiento tradicional muy originario y que no apostamos por el desarrollo. Y escuchar esas cosas te da tanta rabia.

Seguramente hay un poder muy grande detrás de esto. Desde este año, en la semana de la semilla tratamos nuevamente de presentar un proyec to de ley de rescate de todas las semillas nativas y criollas. Ya trabajamos anteriormente y ahora retomamos con Senave, porque no hay otro proyecto de ley presentado, solo Conamuri toma este tema. El proyecto de ley del maíz sigue ahí y creo que va volver a tratarse el 23 de agosto. No hay ninguna respuesta, porque primero tiene que estudiarse en todas las comisiones.

¿Y el proyecto con Senave cuándo presentarían?

Creo que ya se va presentar antes de terminar el 2011. Se va llamar Proyecto de Ley de defensa de todas clases de semillas nativas y criollas. Ya es mucho más amplio. Se está trabajando con todas las organizaciones, con la CLOC y también las demás, como CNOCIP y comunidades indígenas. Se está discutiendo el tema y seguramente se va hacer alguna presentación. Y se está viendo, para presionar y también para que la gente tome conciencia, en las mismas organizaciones con los dirigentes.

Estamos organizando un Foro por la Soberanía alimentaria, que va ser el 31 de agosto y 1 y 2 de setiembre, con 200 militantes de diferentes organizaciones, en Prodepa. Ahí queremos discutir la amenaza sobre nuestra soberanía, la instalación de la mega minería en diferentes Departamentos, y el tema de la semilla, el concepto de soberanía alimentaria, el proyecto de ley, etc. Para rescatar de ahí posicionamientos y acciones.

¿Qué piensan del modelo agroexportador?

Es un modelo que nos está sacando nuestra tierra, porque causa migración forzosa del campo a la ciudad, envenena nuestra agua, nuestro suelo, la destrucción de nuestro tekoha (hábitat), y la destrucción del ser humano a través de las enfermedades. Es un monstruo que viene arrasando el campo y que está llevando nuestras semillas, nuestra agua, va explotando nuestra riqueza. Y cada vez se amplía más, ahora va entrar al Chaco, hay convenio entre la Monsanto y el MAG, donde se establece que tiene que haber un cierto porcentaje de sojales para el 2012. Firmaron un convenio de adaptación de semillas de soja y canola, genéticamente van a adaptar por la sequía.

Ahora ya empieza también la militarización, se está creando otra vez bases militares de Estados Unidos. Los soldados norteamericanos, hacen servicios de salud pública a los pueblos indígenas. Al principio nadie se acercó porque les tenía miedo, luego se sacaron sus uniformes militares y se pusieron los uniformes blancos y allí la gente se fue acercando más porque les va teniendo más confianza, según contaron las compañeras de la zona.

En este proceso de cambio avanzó muchísimo más el modelo agroexportador en nuestro país, en todas formas, a través de leyes, la primera ley fue la ley fitosanitaria, después la ley de inversiones a extranjeros y después la ley antiterrorista, siempre con el beneficio para el capital. En el campo también ha crecido bastante, ha crecido más el tema del agroexportador y bueno el resultado se ve en que se habla de un 10 por ciento de desarrollo de nuestro país, a favor de los grandes.

Respecto al artículo 135, ¿cuál es la postura de la organización respecto a la relación con Chile y la inminente llegada a Paraguay?

Desde la Conamuri estamos analizando que este convenio de obtentores es una amenaza para todos los países miembros de este convenio internacional. Chile es como un laboratorio, se hace ahí primero y luego salpica a otros países. Vemos también que hay una reacción de la gente en Chile, empiezan a trabajar en la concienciación de la gente y ahora la mayoría de la gente en todas partes está pegando cosas como “defendamos nuestra semilla”. O sea que con este golpe tan grande empezaron a reaccionar y ahora están presentando en el poder judicial, en el parlamento, varias notas para que se revise porque hay un artículo donde dice que se tiene que hacer un referéndum de consulta popular, a los productores, a la gente, a los pueblos indígenas y eso no se hizo y eso es lo que están cuestionando.

¿Se puede revertir esa situación?

Ellos piensan que con la lucha se puede revertir, esto puede revertirse, pero no quiere decir que la amenaza no está aquí, porque si esto se aprueba va pasar sin que la gente sepa, porque la mayoría de la gente del campo ni sabe, están totalmente desinformados de esta situación.

Y el parlamento ¿con quién consultó para presentar este proyecto de ley?

La gente no se apropia, tanto de la ciudad ni la gente del campo, por lo tanto, va a ocurrir cualquier cosa en nuestro país. Acá el patriotismo de los parlamentarios está muy lejos, nos van a vender cada vez más a las empresas transnacionales, van a vender a nuestro país, a nuestras semillas y nuestra soberanía. Para mí la soberanía es parte fundamental en la lucha de los pueblos, históricamente la gente tiene los saberes populares, la semilla es todo un mito, de la forma de cultivar, sabe cómo mantener sus semillas y desde el momento en que entran los grandes agroexportadores con su modelo de producción, se corta nuestros saberes populares. Históricamente nuestras abuelas, nuestras madres son las que transmiten a su familia, eso se reproduce y eso va desarrollando, y esa cadena se rompió.

Este modelo agroexportador tiene un fuerte impacto en nuestra cultura y se pierde esto. La juventud de ahora ya no conoce nada de las semillas, cómo se debe producir, y ya no quiere cultivar en las chacras y se va perdiendo ese conocimiento. Esos valores se deben rescatar porque un pueblo que no conoce sus valores, su historia es un pueblo oprimido. Esa es un lucha que lleva adelante la Conamuri para rescatar los saberes y los valores que tiene la gente. Es por eso que parte de nuestra lucha es “Semilla Róga” (casa de la semilla) para rescatar y reproducir con la gente las semillas, la producción agroecológica porque vemos que las semillas que traen los agronegocios vienen acompañados con un paquete tecnológico, con su veneno, con su semilla transgénica. Mientras, cada día los campesinos y campesinas están más empobrecidos/as y el rico es cada vez más rico, hay una profunda desigualdad y yo creo que la lucha de todos y todas debe ser por nuestra semilla.

También es importante la Reforma Agraria, durante mucho tiempo discutimos con los compañeros “la lucha política más importante es la Reforma Agraria y la lucha por la semilla es cosa secundaria”, pero para nosotras no es así, mientras que luchamos por la Reforma Agraria se van patentizando nuestras semillas, se va transgenizando todo, ¿y qué es lo que lo que vamos a cultivar más? Vas a tener tierra pero ya no vas a tener semillas al final.

Es un proceso conjunto, permanente, se tiene que estar luchando por las dos cosas porque no se puede dejar atrás el tema de semillas, que hace un año atrás a nadie le interesaba el tema de la semillas, pero sin embargo ahora la gente pareciera que entiende más porque se va conociendo, yo creo que la ciudadanía va conociendo su valor. Cuando hicimos la comilona de avatí (maíz) muchísima gente se acercaron a preguntar, y la mayoría eran gente de Asunción. La mayoría quienes trabajan en la campaña de semillas, son jóvenes y hacen campamentos de jóvenes. Se capacitan en agroecología, sobre los modelos de producción. Creemos que una de las alternativas es “Semilla Róga”, que es un lucha política en contra de un modelo agroexportador y son los jóvenes quienes llevan adelante esto, prácticamente los protagonistas de la campaña son los jóvenes, hombres y mujeres.

©Centro de Documentación y Estudios

Informativo Campesino 245

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