Nosotras estamos transformando el mundo

Estamos en las calles, barrios, mercados, empresas, fábricas, colegios, universidades, chacras, en todas las casas. Estamos juntas y convencidas de que no estamos solas, de que hay mujeres luchando contra tanta violencia, contra tanta injusticia.

El 8 de marzo es un emblema de lucha de mujeres por la búsqueda de salarios justos y el fin de la precarización laboral, por una vida libre de violencia, siguiendo la lucha histórica de tantas y tantas mujeres en diferentes partes del mundo. También en Paraguay nos adherimos al paro internacional de mujeres saliendo y llenando la plaza de la Democracia, en un acto que concluyó con un festival que reunía a mujeres artistas populares, de barrio, de organizaciones.

No ha sido fácil, ni será fácil, la denuncia, resistencia y lucha es contra el sistema patriarcal y capitalista causante de todas las violencias y opresiones que vivimos principalmente las mujeres. No lo decimos como mera cuestión panfletaria o de discurso hueco, estamos hablando sobre todas las formas de violencia y discriminación que vivimos por ser mujeres, y que sigue siendo una lucha diaria ser reconocidas como trabajadoras principalmente en las labores de la casa, el trabajo doméstico.

En lo que va del 2018 con mucho dolor y rabia, pero también con la certeza de luchar por justicia, denunciamos 12 casos de feminicidios en el país y 2 de víctimas paraguayas en el extranjero. Este año definimos en plenaria que el lema sería: “Si nuestras vidas no valen, produzcan sin nosotras”. Y una vez más salimos a las calles, ese día cerramos una de las principales calles de Asunción al mediodía, hicimos una ronda tomadas de las manos y al ritmo de una batucada de mujeres gritamos nuestras consignas e invitamos a la marcha central. En Pilar, Encarnación, Hernandarias, Ciudad el Este, entre otras ciudades, también las mujeres organizaron actividades.

En medio de la emoción por la marcha, tantas horas robadas al sueño no significó nada para quienes conformamos los equipos de trabajo, las tareas que teníamos cada una con toda la fuerza de la historia, llegó el momento de la concentración, y a la plaza de las Mujeres comenzaban a llegar las manifestantes en grupos o solas, de diferentes formas; algunas con pañoletas, otras ya pintadas, y la diversidad estaba a la vista. Estaban las chicas artistas presentando música, poesía; las chicas que maquillaban, las agitadoras y todo era color, sobre todo color violeta.

Alrededor de las 18:20 nos preparamos para la marcha, vivimos un momento místico donde las indígenas del Pueblo Mbya Guaraní vinculadas a Conamuri realizaron el jeroky ñembo’e para desear buenos resultados a la acción. Se fueron sumando más personas a medida que la hora se acercaba, algunas llegaban corriendo, otras se bajaban presurosas del colectivo con sus carteles para sumarse en el trayecto, según contaba Librada, nuestra compañera que contribuía desde el equipo de seguridad.

Foto: Keyla Denis

Llegamos a la plaza de la Democracia en medio de consignas y con la perfomance “Kuña Poderosa”, que buscaba mostrar esa diversidad de mujeres de la clase trabajadora. El Manifiesto que se compartió en el cenit del evento hablaba de las reivindicaciones de las 60 organizaciones firmantes, recogiendo todas las reivindicaciones de las mujeres del campo y la ciudad: Seguimos las raíces históricas de esta fecha, donde las mujeres obreras y las socialistas cambiaron el mundo. Hoy los feminismos siguen cambiando el mundo y se constituyen quizás en el principal movimiento que cuestiona las bases fundantes de las sociedades patriarcales, capitalistas, heteronormativas, colonialistas y racistas.

Hoy paramos NO para tener “las mismas condiciones que los hombres” dentro de este sistema. Paramos por un sistema que sea justo y humano para todas y todos, y también para la tierra.

Nosotras luchamos para que los 365 días del año seamos reconocidas como personas, reconocidas como trabajadoras, que sea reconocido que nosotras seguimos teniendo doble y triple jornada laboral, que seguimos ganando menos por igual trabajo, que seguimos siendo violentadas por defender nuestros territorio cuerpo y territorio tierra, seguimos repudiando los crímenes de feminicidios y luchamos por el fin de todas las violencias que nos oprimen, que nos duelen. Las mujeres somos la fuerza transgresora, somos la fuerza que transformará al mundo, nosotras luchamos para que todas, todos, todes seamos libres.