Carta al Sr. Jesús Ruíz Nestosa

Apreciado Sr. Jesús Ruíz Nestosa:

Nos referimos a la nota de opinión firmada por usted de fecha 20 de diciembre en el diario ABC Color, con el título «Chacra en el Cabildo», si bien en la misma no se menciona a la Organización de Mujeres Campesinas e Indígenas Conamuri, corresponsable de la intervención «Plantío Rafael Barrett», junto a las artistas argentinas Mónica Millán y Adriana Bustos y el curador, Fernando Moure.

En primer lugar, agradecemos se haya tomado el tiempo de referirse al «Plantío Barrett» en su columna semanal, puesto que en la mayoría de los casos este tipo de acontecimientos pasa inadvertido. Esto nos da la oportunidad de insistir en la importancia que tiene una intervención artística de estas características, ya que en ella se refleja un mensaje sobre la soberanía alimentaria, la lucha por la tierra, el valor del trabajo de las mujeres agricultoras, la protección de las semillas nativas, el cuidado del suelo y de la tierra para la producción de alimentos sanos y nutritivos que necesita la población en general, que son, al fin y al cabo, las banderas que nos movilizan.

Nos adherimos a los reclamos sobre la falta de atención de los espacios públicos de la ciudad capital, porque ello significa también el descuido del bienestar de la gente de la ciudad. Esta es una realidad indiscutible: hay abandono de los espacios públicos, pero creemos que, antes que eso, hay un descuido a las personas desde las instituciones correspondientes. Aun así, no consideramos que la instalación de esta muestra -que forma parte de una exposición colectiva como lo es «Asunciones»- sirva para ilustrar la desidia y la destrucción.

Encarnar la idea de una obra como el «Plantío Barrett» en una plaza céntrica ha provocado muchas reacciones. Por juicios de valor que consideramos clasistas y discriminatorios, hubo hasta intento de censura, del cual no nos corresponde hablar en estas líneas. El hecho de que, a pesar de la reprobación inicial la obra se haya instalado es, para nosotras, un parámetro con el que medir la nobleza de sus fines. El campesinado organizado y los pueblos indígenas conocen históricamente de resistencias, y el Plantío es, hoy por hoy, también un símbolo de resistencia en medio de la vorágine consumista, la exclusión y el pensamiento dominante en la sociedad paraguaya.

La agricultura es un arte y los trabajadores de la tierra, las trabajadoras rurales, son artistas. A este grupo se refirió Barrett en muchos de sus pasajes y reflexiones, reivindicándolos ante el sistema explotador que los subyuga hasta el día de hoy. Con esta obra pretendemos demostrar nuestra relación con el arte desde el campo y hacia la ciudad. No hay odio alguno en los propósitos que nos mueven, como usted sugiere en su texto; al contrario: la agricultura campesina es amor a la vida y aboga por la salud de la población urbana con el aporte de los saberes ancestrales y el trabajo del hombre y la mujer del campo que defienden un modo de vida y una cultura, su teko.

Por último, le pedimos al destinatario de estas líneas que no se preocupe: no plantaremos soja frente al Cabildo. Para eso están los terratenientes que, efectivamente, se comen el país y no solo ocupan dos canteras de una plaza expuesta desde mucho antes a la indolencia de las autoridades. Lo invitamos a apreciar el trabajo del campesinado paraguayo y de los pueblos indígenas presente en la obra en cuestión; quizás de esta manera pueda combatir algunos prejuicios que se observan en sus palabras.

Atte.

Alicia Amarilla

Coordinación Nacional de Conamuri