VII Cumbre de Mujeres Indígenas de Abya Yala: desde Paraguay, las mujeres indígenas prepararán una agenda continental de lucha

Del 15 al 20 de octubre de 2026 tendrá lugar la VII Cumbre Internacional de Mujeres Indígenas de Abya Yala en el Centro Cultural del Puerto de Asunción. Mujeres de distintos pueblos y territorios del continente llegarán al país para encontrarse, compartir sus experiencias de lucha y construir una agenda común frente a las amenazas que atraviesan sus comunidades, sus cuerpos y sus territorios.

Bajo el lema “Ñandereko Arandu: Vivir desde la Sabiduría”, la VII Cumbre estará a cargo de la Organización de Mujeres Campesinas e Indígenas Conamuri, que asumirá esta responsabilidad en Paraguay como afiliada a la Coordinación de Abya Yala. Entre sus tareas se encuentran el recibimiento y acompañamiento de las delegaciones internacionales, así como la generación de las condiciones necesarias para el desarrollo de las jornadas.

Este encuentro continental viene a sostener un proceso político construido durante años por mujeres indígenas que, desde sus territorios, se niegan a aceptar que sus pueblos sean condenados al despojo, al racismo, a la violencia y al silencio.

Una historia de organización y resistencia

La Cumbre de Mujeres Indígenas de Abya Yala tiene una historia que se remonta a 2009, cuando en Puno, Perú, se realizó la I Cumbre Continental de Mujeres Indígenas. Cuatro años después, en noviembre de 2013, tuvo lugar en La María-Piendamó, Cauca, Colombia, la II Cumbre Continental.

El proceso tomó un nuevo impulso a partir de 2020, en el marco de los encuentros continentales que plantearon la construcción de una América plurinacional. En mayo de 2021, Cochabamba, Bolivia, se realizó la I Cumbre Internacional de esta nueva etapa; meses después, en octubre de ese mismo año, Lima, Perú, fue sede de la II Cumbre Internacional.

En octubre de 2022, Guatemala recibió a la III Cumbre Internacional de Mujeres Indígenas de Abya Yala. Más de 500 mujeres de diversos países participaron de un encuentro que puso en discusión las violencias contra las mujeres indígenas, el racismo, el despojo territorial, la participación política y económica y la necesidad de avanzar hacia una Abya Yala plurinacional.

La IV Cumbre se realizó en la península de Yucatán, México, en octubre de 2023, y la V Cumbre tuvo lugar en Popayán, Cauca, Colombia, en septiembre de 2024. En Popayán, bajo el lema “Del silencio a la palabra, de la palabra a la acción: mujeres indígenas transformando los territorios”, las participantes volvieron a poner en primer plano la defensa territorial, la lucha contra las violencias y el fortalecimiento de la participación política de las mujeres.

En octubre de 2025, la VI Cumbre Internacional se realizó en la Comarca Gunayala, Panamá. Su declaración reafirmó una posición clara frente al avance del fascismo, el racismo y el patriarcado, el despojo y desplazamiento provocados por megaproyectos y extractivismo, así como frente a la persecución y criminalización de las defensoras indígenas. También reclamó políticas públicas con recursos, educación intercultural, respeto a las formas propias de organización y el derecho de los pueblos a la libre determinación.

Ahora el camino llega a Paraguay.

Un continente atravesado por las mismas amenazas

Las realidades de los pueblos indígenas son diversas, pero existen problemas que se repiten de un extremo al otro de Abya Yala. La defensa de la tierra y el territorio es uno de ellos. Allí donde avanzan los agronegocios, la minería, los megaproyectos de infraestructura, la ganadería extensiva y otras formas de extractivismo, también avanzan el despojo, la contaminación, el desplazamiento y la ruptura de las formas comunitarias de vida.

Para las mujeres indígenas, la defensa del territorio es también la defensa del cuerpo, de la cultura, de la alimentación, del agua, de las semillas, de la lengua y de la memoria. No hay vida digna cuando se destruye el territorio que sostiene la vida.

Esta mirada forma parte también del camino político de Conamuri por definirse como una organización de clase y género, feminista, pluricultural y vinculada a la lucha de las mujeres trabajadoras del campo. En consonancia, las mujeres indígenas llegan a esta Cumbre con preocupaciones concretas: violencia contra mujeres y niñas, racismo, discriminación, pobreza, falta de acceso a salud y educación, pérdida de territorios, criminalización de lideresas, migración forzada, explotación económica y sexual, destrucción ambiental y pérdida de conocimientos y prácticas ancestrales.

La violencia no aparece separada del despojo. Cuando una comunidad pierde su territorio, también se deterioran sus condiciones de vida, se rompe el tejido comunitario y aumentan las posibilidades de explotación y desplazamiento. Las mujeres cargan especialmente con esas consecuencias.

La propia declaración de la VI Cumbre denunció que el avance de megaproyectos y del extractivismo está provocando despojo y desplazamiento forzado, mientras las defensoras enfrentan persecución, criminalización e incluso asesinatos.

Una agenda común desde los territorios

La VII Cumbre será, por eso, un espacio para encontrarse, pero también para organizarse políticamente. Las mujeres indígenas no llegan al Paraguay solamente para contar sus problemáticas, sino que lo hacen con propuestas, conocimientos y experiencias de resistencia. Llegan para poner en común aquello que ocurre en sus territorios y convertir esas experiencias en fuerza colectiva.

Entre las preocupaciones que atraviesan el continente están la defensa de los territorios y de los bienes comunes, la soberanía alimentaria y las semillas nativas, el reconocimiento de los saberes ancestrales, la educación intercultural, la salud de las comunidades, la autonomía económica, la participación política de las mujeres, la lucha contra todas las formas de violencia y la protección de las defensoras de derechos humanos. La amenaza que significa la biotecnología con impacto en el modo de vida de las comunidades y el avance de la ultraderecha en nuestro continente serán discusiones abordadas en estas jornadas.

También estará presente la necesidad de fortalecer la organización de las mujeres y el diálogo entre generaciones. Las abuelas, las mayoras, las jóvenes y las niñas forman parte de una misma memoria de resistencia que necesita ser transmitida y fortalecida.

La VI Cumbre ya había señalado la importancia de garantizar la transmisión intergeneracional de los conocimientos y experiencias de las mayoras hacia las juventudes, así como el reconocimiento de las mujeres indígenas como sujetas políticas y de derechos.

Organizar, recibir y defender este espacio

Para Conamuri, asumir la coordinación de la VII Cumbre en Paraguay es parte de una historia de organización que comenzó hace 27 años, cuando mujeres campesinas e indígenas de distintos puntos del país se reunieron para construir un espacio propio de lucha y organización. Desde entonces, la organización sostiene que las mujeres no están llamadas solamente a acompañar las luchas: están llamadas a decidir, a organizarse y a construir poder popular.

En ese camino, y en el ejercicio del legítimo derecho de peticionar a las autoridades, venimos realizando audiencias y gestiones con distintas instituciones a fin de garantizar las condiciones necesarias para que la VII Cumbre pueda desarrollarse adecuadamente y recibir a las delegaciones que llegarán al país.

Desde Paraguay, una sola bandera

La realización de la VII Cumbre en Asunción tiene un significado especial. Paraguay es un país donde los pueblos indígenas siguen enfrentando despojo territorial, discriminación, pobreza y abandono estatal. También es un territorio donde las mujeres indígenas sostienen cotidianamente la vida comunitaria, la cultura, los conocimientos ancestrales y la resistencia. Conocemos esa realidad porque forma parte de nuestra existencia como mujeres rurales. Por eso, recibir a las mujeres indígenas de Abya Yala es también abrir las puertas de nuestros territorios y poner en común nuestras luchas con las de otros pueblos.

La Cumbre pretende reconocer las luchas que tenemos en común y convertirlas en organización, solidaridad y acción colectiva.

El lema que nos convoca, “Ñandereko Arandu: Vivir desde la Sabiduría” expresa una forma de entender la vida que parte de los conocimientos, las prácticas y la memoria de los pueblos indígenas, una forma de reivindicar el conocimiento de las mayoras y mayores, la palabra de las mujeres y la transmisión entre generaciones como fuentes de resistencia, autonomía y construcción de futuro.