Resisten frente a proyecto de monocultivo en comunidades Qom

Conscientes de lo que son los monocultivos industriales de árboles y su impacto en la vida de las comunidades, especialmente de las mujeres, un grupo encabezado por Bernarda Pesoa, lideresa del Pueblo Qom de Cerrito (Chaco paraguayo) se opone a la plantación de eucalipto en sus territorios.

Esta iniciativa extractivista parte de la Fundación Paraguaya, empresa que se declara sin ánimo de lucro, encabezada por Martín Burt, con muchos años de presencia en la zona. En el programa sabatino «Ñe’ê Roky», transmitido por radio Fe y Alegría, Bernarda Pesoa ― también referente de Conamuri―, informó que la semana pasada realizaron acciones con el propósito de frenar el avance de los tractores, colocándose las mujeres frente a los mismos. «Ellos quieren plantar eucalipto y a nosotros no nos gusta porque sabemos que eso puede destruir el medio ambiente y además consume mucha agua», cosa que en el Chaco escasea, argumentó.

Bernarda se mostró preocupada por esta situación y, sobre todo, porque hay líderes indígenas implicados que firmaron convenio con la Fundación Paraguaya para dar carta blanca a la pérdida de biodiversidad en que eso se traduciría.

Además, contó que se reunieron con los representantes de la Fundación para expresarles su desacuerdo, pero que a ellos les dio igual la postura asumida. La Fundación Paraguaya la semana pasada movió maquinaria para quemar pastizales y echar árboles nativos como los labones y otros que alimentan a los pueblos indígenas de la zona, como los algarrobos y los palmares.

La entrevistada detalló que el viernes último presentaron denuncia a la fiscalía del medio ambiente local y que hoy lunes está previsto hacer lo propio ante el Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADES) para solicitar acompañamiento en este proceso.

El martes 4 de agosto se volverán a manifestar contra esto que consideran un proyecto de deforestación antes que uno de reforestación, como es la propaganda difundida por la Fundación Paraguaya.

Amenazas

Esta situación genera conflictos internos en la comunidad y por parte de la corporación involucrada nadie da la cara. Bernarda contó que ella y sus familiares fueron amenazados en el marco de esta oposición. «Dicen a los que apoyan la resistencia que no me defiendan, que me van a meter presa a mí o a mi hijo».

En la acción del último viernes de julio estuvieron presentes miembros de las localidades Santa Rosa y Rosarino y contaron con el apoyo de integrantes de Río Verde, Ngalec Qom y Santa Lucía, cuyos líderes están también molestos porque no fueron consultados para dar su opinión sobre el proyecto extractivista.

Estas comunidades conocen las leyes que protegen su territorio, manejan al dedillo la Ley 904 de Comunidades Indígenas, el decreto 1039, por el cual se aprueba el «Protocolo para el Proceso de Consulta y Consentimiento Libre, Previo e Informado con los Pueblos Indígenas que habitan en el Paraguay», la Constitución Nacional y todos los convenios y protocolos que amparan sus derechos de vivir en un ambiente saludable.

Consecuencias ambientales

Consultamos con la técnica de la Escuela de Agroecología de Conamuri, Rosa Toledo, quien explicó los impactos negativos que tendrían las plantaciones de eucalipto en territorio Qom.

«La problemática del agua será mayor, considerando el clima y el tipo de suelo de la región, con un ecosistema de por sí muy frágil, cualquier intervención significaría un desequilibrio», expresó. Además, dijo que el monocultivo de eucalipto requiere gran cantidad de agua y se sirve de muchos nutrientes del suelo para desarrollarse.

«El eucalipto es una planta alelopática, no deja crecer nada a su alrededor, y con esto se pierden microorganismos importantes para la biodiversidad, absorbe los recursos hídricos de la zona y además deteriora letalmente el suelo, no permitiendo otros cultivos por mucho tiempo». Esto en el Chaco, una zona árida, traerá más miseria a la población que ni siquiera podrá producir sus propios alimentos.

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