Fiesta de las semillas: soberanía de los pueblos

La “Fiesta de las semillas” es la síntesis de un modo de producción y de vida que lleva la bandera de la Soberanía Alimentaria y la Agroecología desde la agricultura campesina-indígena. El sábado 15 de setiembre se realizó en el local de la Asociación Oñoirũ (en los lindes entre Edelira e Itapúa Poty), una jornada de actividades, en el marco del Proyecto Alianza para el Cumplimiento Local de Leyes Ambientales.

Una mañana primaveral, de sol cálido, las compañeras y compañeros iban ajustando los detalles para iniciar la jornada que prometía ser una fiesta campesina para festejar la resistencia y la perseverancia de seguir produciendo alimentos sanos. Bajo el tinglado se prepararon las mesas de exposición de semillas nativas y criollas para el intercambio solidario a la manera ancestral, y la feria de productos de los comités anfitriones: Oñoirũ, Oñondive y 3 de Febrero, integrantes de la Asociación y bases de la Organización de Mujeres Campesinas e Indígenas Conamuri en el séptimo departamento del Paraguay.

Alrededor de las 10 horas inició la presentación de los resultados del Estudio Técnico Ambiental realizado por el ingeniero Carlos Mora. La exposición estuvo a cargo de Victoria Peralta, quien explicó la situación ambiental del distrito de Itapúa Poty sobre los componentes agua, suelo, biodiversidad, bosque, aire. Participaron del momento las autoridades municipales, intendentes Milciades Benítez, de Itapúa Poty, y Nicasio Franco, de Edelira, además de concejales de ambas comunas.

Por la siesta se preparó la olla popular; además del vori-vori ofrecido por las compañeras de comité y en medio del entusiasmo promovido por los productos en exposición, se conversaba sobre todo lo que implica organizar la producción. Las personas que asistieron pudieron degustar variadas comidas típicas y surtirse de yerba mate Oñoirũ, azúcar orgánica, maní, poroto, plantas medicinales que son los rubros que trabajan los comités asociados.

La tarde comenzaba con las palabras de bienvenida de Milena Cañete, presidenta de la Asociación Oñoirũ, y Ramón Benítez, uno de los socios más antiguos, que también fuera educando de la escuela de Agroecología de Conamuri. Ambos expresaron la importancia de la apuesta política que significa producir alimentos y preparar una actividad que valorice ese trabajo realizado por mujeres y hombres que trabajan la tierra y que son surtidores de salud comunitaria al producir alimentos libres de agrotóxicos.

Posteriormente se realizó el panel-debate “Semillas: Patrimonio de los Pueblos”, como una consigna adoptada por Conamuri, miembro de La Vía Campesina. Parte de la mesa expositora fueron Alicia Amarilla, coordinadora nacional de Conamuri, y Pedro Vega, integrante de la Asociación Oñoirũ y poblador de la zona, ambos a la vez educandores de la Escuela de Agroecología que sostiene Conamuri en el distrito de Repatriación (Caaguazú).

Alicia comentó que el 70 % de la producción de alimentos para el mundo es producido por las campesinas, campesinos e indígenas, y que con eso se demuestra que, a pesar de las limitaciones, la falta de políticas públicas y el avance del extractivismo, la Vía Campesina sigue alimentando a los pueblos, defendiendo la soberanía cultural. En ese sentido, el rescate, la conservación y el intercambio de semillas nativas y criollas, significan la posibilidad de enriquecer la diversidad, transferir el arandu ka’aty (sabiduría popular), mantener el ñe’ê (la palabra) y la cultura campesina-indígena. Complementando, Pedro colocaba la necesidad de crear juntos una propuesta de defensa que haga frente al modelo del agronegocio que expulsa al campesinado y los pueblos indígenas de sus tierras y territorios.

Algunos de los aportes del debate expresaron la necesidad de crear un proyecto político para fortalecerse ante la amenaza que implica el extractivismo para el modo de producción y vida campesinos, que contemple la seguridad jurídica y política; como punto central, reconocer a la mujer como agricultora, productora y guardiana de las semillas nativas y criollas.

El intercambio tuvo su entrada a la siesta, posterior a una mística que se dio forma con una gran ronda, donde surgió el compromiso colectivo de llevar a reproducir las semillas.

Por la noche se realizó el festival popular donde participaron artistas de la comunidad cantando polcas y con danza paraguaya.

La Fiesta de las Semillas es un acto de rebeldía, una expresión revolucionaria en un país donde el 94 % de la tierra cultivable es destinada al agronegocio, en un país que no presenta propuestas desde el Estado que signifiquen un verdadero apoyo a la agricultura campesina; por eso desde Conamuri seguimos produciendo alimentos sanos para el pueblo con agroecología, como símbolo de resistencia.