Conamuri logra uno de los puestos en concurso que combina fotografía y proyecto social

El Premio Internacional Revela de Fotografía a los Titulares en Derechos sociales, que tiene carácter mundial, está dirigido a proyectos sociales que incidan sobre problemáticas expuestas a través de un reportaje fotográfico. Este año la combinación del proyecto de Conamuri sobre huertas medicinales y el trabajo del fotógrafo español Jordi Ruíz Cirera denominado “La expansión de la soja en Paraguay”, han sido merecedores de uno de los tres puestos en la premiación.

Jordi Ruíz Cirera es un fotógrafo documental de Barcelona y lleva tres años dedicándose al reportaje social. En 2010 estuvo en Paraguay y comenzó a recabar información sobre el modelo agroexportador. Volvió a nuestro país a finales del año pasado y principios de este, para conocer las localidades que serían, finalmente, objetivos de su cámara.

El profesional lamenta los efectos devastadores del modelo sojero en las comunidades campesinas e indígenas que visitó. “Desde comunidades ‘poco’ afectadas donde había leves efectos sobre la piel de las personas y algunos problemas digestivos, hasta casos terribles de malformaciones, y sobre todo, de un continuo acoso por parte de los sojeros y de sus cuerpos de seguridad sobre las comunidades”, relata.

El reportaje se centra en los efectos de la expansión del monocultivo de soja transgénica sobre las comunidades campesinas e indígenas, y la implantación de un modelo productivo centrado en la exportación.

El proyecto presentado por la Coordinadora Nacional de Organizaciones de Mujeres Trabajadoras Rurales e indígenas (Conamuri) se llama “Empoderamiento de las mujeres en producción y rescate de las plantas medicinales en cantidad y calidad para su uso terapéutico y para su comercialización”. Con el mismo, se pretende que las familias campesinas e indígenas de tres departamentos afectados por la plantación de soja transgénica –Caaguazú, San Pedro e Itapúa– puedan utilizar los derivados de la producción agroecológica (aceites esenciales, resinas y extractos medicinales) para incidir en sus condiciones de salud y mejorar su calidad de vida. El objetivo principal es promover y rescatar la producción de plantas medicinales en cantidad y calidad para su uso terapéutico y para su comercialización.

Alrededor de 150 mujeres y sus familias recibirán los beneficios del proyecto –que consta de una dotación de 25 mil euros– mediante un proceso de formación, orientado a la revalorización y la utilización correcta de las plantas. Este proceso de aprendizaje permitirá a las mujeres producir en forma comunitaria una huerta agroecológica, luego conocer los mecanismos de procesamiento, y finalmente fortalecer la capacidad de estas mujeres para implementar una huerta familiar y comercializar los productos.