Solidaridad con la comunidad Jeguahaty ante el despojo de su territorio ancestral
Desde la Organización de Mujeres Campesinas e Indígenas Conamuri, como miembro de la Coordinadora de Abya Yala y la CLOC-Vía Campesina, expresamos nuestra preocupación ante el grave atropello que atraviesa la comunidad indígena Jeguahaty, del pueblo Paĩ Tavyterã, ubicada en el distrito de Paso Barreto, departamento de Concepción. A la vez, denunciamos, una vez más, el despojo sistemático de los territorios ancestrales que amenaza la vida y la supervivencia de los pueblos indígenas en el Paraguay.
El avance de intereses empresariales sobre territorios indígenas forma parte de una larga historia de despojo, ocupación, vulneración de los derechos elementales de los pueblos indígenas, cuyos territorios ancestrales son sometidos de manera permanente a presiones vinculadas con la expansión de actividades extractivistas, la deforestación y la apropiación irregular de tierras.
En este contexto, nos solidarizamos con la comunidad Jeguahaty, cuyos integrantes vienen denunciando hace semanas el ingreso de la empresa brasileña Mate Larangeira a su territorio, el retiro de mojones que delimitan sus tierras, la colocación de alambrados dentro del territorio comunitario y el ingreso de maquinarias que habrían ocasionado la destrucción de bosques nativos. Asimismo, denuncian el cierre de uno de los caminos utilizados tradicionalmente por la comunidad.
Estas acciones podrían afectar aproximadamente mil hectáreas de su territorio, poniendo en riesgo no solo la integridad de sus tierras, sino también sus formas de vida, sus bienes naturales y su relación ancestral con el territorio.
Resulta especialmente grave que, pese a las denuncias realizadas ante las instituciones correspondientes y a las gestiones emprendidas por la comunidad, no se haya producido hasta el momento una respuesta estatal efectiva que garantice la protección de sus derechos. Consideramos indispensable que las autoridades competentes actúen con urgencia y que se investiguen los hechos.
Denunciamos asimismo la responsabilidad del Estado cuando, por acción u omisión, permite que intereses económicos avancen sobre territorios indígenas protegidos por la Constitución Nacional y por instrumentos internacionales de derechos humanos. La ausencia de respuestas frente a estas situaciones contribuye a profundizar la vulnerabilidad de las comunidades y puede favorecer la continuidad de prácticas de despojo y destrucción ambiental.
Por ende, exigimos a las instituciones responsables que garanticen de manera inmediata la integridad de la comunidad Jeguahaty, investiguen los hechos denunciados, detengan cualquier intervención que afecte sus tierras y bienes naturales y adopten las medidas necesarias para asegurar el pleno ejercicio de sus derechos colectivos.
Reivindicamos el derecho de los pueblos indígenas a sus territorios ancestrales, a la posesión y propiedad de sus tierras y a decidir sobre sus formas de vida y sus bienes comunes. Estos derechos no pueden quedar subordinados a intereses empresariales ni ser desconocidos por la inacción de las instituciones públicas.
Los pueblos indígenas han sostenido históricamente una relación de cuidado, respeto y equilibrio con sus territorios. La defensa de sus tierras es también la defensa de los bosques, del agua, de la biodiversidad y de los bienes comunes que pertenecen a las generaciones presentes y futuras.
¡Por la defensa de los territorios indígenas!
*La foto es de Lucila B. G. / Radio Fe y Alegría.
